mhairi mcfarlane

Una de las premisas principales de las vacaciones es que uno tiene de pronto mucho más tiempo para leer. Ir a la playa y pasarse una semana al borde del mar no es más que, en el fondo, una excusa para avanzar en la pila de libros por leer que fuimos acumulando durante el invierno y también para comprar más libros antes de empezar las vacaciones (y durante) y leer y leer. Sabemos que llevar libros a la playa puede tener consecuencias desastrosas, pero no podemos evitarlo. Además, la playa invita a leer especialmente cierto tipo de libros, novelas que enganchan y que ayudan a pasar un buen rato. La playa es el epicentro del libro de ocio, aunque lo cierto es que entre la amplísima oferta de libros-pasatiempo hay muchos y muy variados autores y libros muy buenos.

no soy yo eres tuY entre esa lista de lecturas recomendadas para llevar a la playa (y que sí, también servirá para sofá y mantita cuando cambie la temporada) acabamos de descubrir a Mhairi McFarlane. McFarlane es una autora británica de lo que habitualmente se encasilla como chick-lit. Cierto es que el género tuvo su momento de gloria hace unos años y no exactamente ahora, aunque también es cierto que las obras de McFarlane podrían meterse dentro de una suerte de chick-lit 2.0.

A McFarlane la descubrí en el pasado Congreso de Literatura Romántica que se celebró en A Coruña, cuando su editor en España presentó las novedades que estaban lanzando y comentó que era una autora bastante difícil de traducir. Y tras escuchar esto era inevitable sentir curiosidad. Primero leí una de las sus novelas vía Scribd, luego me hice con otra en versión original en ebook (y que me arrepentí de no comprar en papel, porque el diseño de su portada – véase el lateral-  me gustó mucho) y finalmente leí una de las que se han publicado en castellano (¿Quién es esa chica?, que ha publicado Libros de Seda, la editorial que ha publicado en España sus tres otras novelas).

Y sí, McFarlane utiliza en sus novelas un lenguaje coloquial, crea frases muy dinámicas y crea textos en los que se producen muchos intercambios verbales (a lo screwball comedy en algunas ocasiones), lo que hace que sus novelas no parezcan muy fáciles de verter a otros idiomas y lo que lleva a pensar rápidamente en el trabajo de los traductores. “El lenguaje coloquial siempre resulta un poco más difícil de traducir ya que existen expresiones y juegos de palabras que tienen su miga, sobre todo si la autora quiere darles un doble sentido para lograr ese toque cómico al que nos tiene acostumbrados Mhairi McFarlane”, explica por mail Eva Pérez Muñoz, una de las traductoras de McFarlane en castellano. “En estos casos tienes que armarte de mucha paciencia porque sabes que vas a tardar un poco más de lo normal y que vas a pasar horas buscando en diferentes medios, estrujándote el cerebro para encontrar el término o expresión más acertado en español”, apunta.

A esto hay que sumar que una de las cosas que hace que las novelas de McFarlene funcionen tan bien es que están muy pegadas a la realidad. Sus protagonistas se mueven en un mundo lleno de referencias. “En sus novelas siempre menciona algún programa de televisión, personaje, canción popular o similar, que aquí no son tan conocidos, lo que te obliga a tener que buscar algún símil que le sea más familiar al lector sin que pierdas la esencia de lo que quería transmitir la autora y sin que tengas que recurrir a la nota al pie de página que tanto perjudica al ritmo de la novela”, indica la traductora.

Pero este hecho de que las novelas estén tan pegadas a la realidad es uno de los grandes puntos positivos de las historias. En Here’s Looking At You, que en España ha sido publicada como Si pensara en ti, te despreciaría, James, el protagonista, trabaja en una agencia de marketing ‘e internet’, haciendo diseño de apps para empresas y marcas. Esto hace que la novela esté llena de ese lenguaje tan del mundo de la red y también capta bastante bien ese mundo emergente de internet y de las empresas ‘molonas’ que viven en él, esas compañías en las que hay ‘buen rollo’ y que parecen el sueño que todo el mundo tiene de donde querría trabajar pero que después no lo son tanto (James está harto de que todo el mundo parezca estar viendo vídeos en YouTube y de que todo el rato haya música y ruido en la oficina, aunque claro está no es nada cool decírselo a los demás y decide sufrir en silencio). Delia, la protagonista de otra de las novelas, tiene que enfrentarse a un troll de internet en su trabajo en comunicación en un ayuntamiento y acabará trabajando en una agencia de relaciones públicas y comunicación que es la cumbre del comportamiento vendehúmos.

Además, McFarlane (que escribe, de verdad, con humor y sabe crear realistas situaciones que arrancan la carcajada) logra tocar temas bastante serios y hacerlo de un modo bastante interesante, aunque a priori se pueda temer lo que de ahí puede salir (en Si pensara en ti, te despreciaría, la autora aborda el bullying escolar, retomando a los protagonistas años después). Eva Pérez Muñoz, la traductora, también destaca este punto. “Reconozco que es un placer traducir sus novelas, no solo por lo divertidas que son, sino porque trata temas tan serios como puede ser el acoso escolar de una forma magistral y transmitiendo siempre un mensaje positivo”, indica.

Y lo hace sin caer en los tópicos del tema y haciendo que muchas veces sus historias se muevan por la periferia de lo que es habitual en estos libros. Hay ciudades ‘de provincias’, vidas poco glamurosas y profesiones que no están de moda (¡una de las protagonistas es historiadora!, lo que no es habitual y lo que es un punto aún más a favor de sus libros). «No hay tarjetas de crédito, no irse a Manhattan, no el ser la relaciones públicas de una estrella del rock, nada de hacer pasteles, nada de preocuparse por el peso… Yo encuentro eso intensamente aburrido«, apuntaba la autora en una entrevista en un periódico local de Nottingham, la ciudad en la que vive. «Es sobre relaciones y trabajo, que es lo que la mayoría de nosotros conocemos», añade. La última de sus novelas (en la que sí, aparece una estrella de cine, pero no de esa manera), la ya mencionada ¿Quién es esa chica?, se ubica en la ciudad en la que reside, en una especie de reivindicación de que no todo tiene que pasar en las grandes ciudades.

Foto Mhairi McFarlane

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