Muñoz Molina

El escritor Antonio Muñoz Molina acaba de recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En palabras del jurado, el escritor ha merecido el galardón «por la hondura y la brillantez con que ha narrado fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su experiencia personal». A lo que añaden que la producción de Muñoz Molina es «una obra que asume admirablemente la condición del intelectual comprometido con su tiempo».

Y como «intelectual comprometido con su tiempo» Muñoz Molina ha hecho de su discurso una plataforma no solo para hablar del oficio de escritor sino también para denunciar la situación actual y lo difícil que parece el futuro para muchos españoles. Muñoz Molina recordó que, en la primera entrega de los Premios Príncipe de Asturias, se sentía la resaca del frustrado golpe de estado del 23F. «Ese aire lo seguimos respirando después», indicaba y recordaba la importancia de recordar esas situaciones ahora, cuando, explicaba, el porvenir parece tan incierto como entonces y cuando, indicó, hay una cierta sensación de que «vuelve la tentativa de hacer tabla rasa de todo lo que nos costo lograr». El escritor ha hecho también mención a los nacidos en esa década, la generación de sus hijos, dijo, para los que la vida parece ahora mucho más difícil que nunca.

En los 80, España estaba empezando a ser un país libre. «Nos hemos acostumbrado tanto a esa respiración», señaló, que se corre el riesgo que de no se pueda saber apreciarla. Muñoz Molina ha invitado a reflexionar de forma colectiva sobre todo lo que se ha hecho mal en estos últimos años.  «En esa tarea colectiva los oficios de las palabras pueden ser más útiles», concluyó.

Oficio de escritor

«Escribir empieza casi siempre siendo un sueño, un capricho, una vocación imaginaria, pero no llegan a cuajar en nada si no se convierten en un oficio», indicaba al comienzo de su discurso Muñoz Molina sobre el oficio del escritor.  «Un oficio es una tarea que muchas veces resulta tediosa pero que también depara momentos de plenitud», recordó.

«Hay algunas singularidades en el oficio de escribir, como en otras», indicaba, ya que permite cubrir una necesidad humana realmente intangible, la necesidad de las historias. «Nos dedicamos a un oficio más antiguo y más útil de lo que parece, pero también muy incierto» , aseveró, recordando que «puede haber una divergencia escandalosa entre el mérito y el reconocimiento»

El oficio de escritor está lleno de incertidumbre, añadía, que es todavía mucho mayor en los tiempos de crisis que corren.  Aunque, como dejó claro Muñoz Molina, no son solo los escritores los que padecen los efectos de la crisis económica. «Es casi frívolo divagar entre la divergencia entre el mérito y el reconocimiento», apuntó, cuando hay tantos millones de parados. Muñoz Molina también fue crítico con el estado de España y lamentó que este sea un «un país en el que sus responsables (de las crisis) quedan impunes» y en el que la demagogia ha hecho «que no se valore el trabajo intelectual«. De hecho, en su repaso por todas las cosas por las que se debe escribir, el escritor ha recordado y ensalzado la labor, entre otros, de los editores y de los profesores, estos últimos los que crean el amor por los libros en los futuros lectores.

Foto | Fundación Príncipe de Asturias