tomas de iriarte casaPara llegar a la casa en la que nació Tomás de Iriarte hay que pasar por el medio de las terrazas, las tiendas de souvenirs y los expositores de postales en las que se ven loros, flores exóticas y fotos de playas. Suele hacer buen día (para algo Iriarte nació en Canarias) y suele haber bastante animación (para algo lo hizo en uno de los destinos turísticos principales de Tenerife), pero la casa está cerrada a cal y a canto. Al menos la semana pasada lo estaba, menos la tienda de telas que ocupa una parte del bajo de la casa típica canaria en la que nació el escritor, y no tenía pinta de ir a abrir en breve el centro de artesanía que ocupa la mayor parte del caserión.

tomas de iriarte placaTomás de Iriarte nació en una casa de lo que hoy en el centro de Puerto de la Cruz en 1750. La localidad es hoy sobre todo uno de esos lugares en los que parece que hay únicamente espacios para turistas y hoteles (La Orotava, a unos pocos kilómetros, es el lugar en el que suelen parar todas las excursiones para mostrar una localidad típica e histórica, aunque la realmente histórica La Laguna – ciudad patrimonio de la Humanidad – no está muy lejos).

Su familia era acomodada, como demuestra ya no sólo la casa en la que vivía sino también la suerte que corrieron él y algunos de sus hermanos (tuvo diecisiete). Sus hermanos Bernardo y Domingo fueron diplomáticos y su tío Juan de Iriarte era poeta y humanista. Tomás de Iriarte se fue a vivir con él a Madrid a los catorce años y acabaría siendo también poeta.

Se puede hacer una pequeña ruta por Puerto de la Cruz siguiendo los pasos de Tomás de Iriarte, o mejor dicho los intentos de homenajear su figura. Además de su casa natal (cerrada) y la placa que recuerda su nacimiento, hay una biblioteca municipal de nueva construcción dedicada al escritor (una reproducción de uno de sus retratos ocupa una de las cristaleras; por el momento el resto está vacío porque aún no se han mudado desde la antigua ubicación) y hay también un colegio de primaria e infantil bautizado con su nombre.

En la actualidad, Tomás de Iriarte no es uno de los escritores de la Ilustración más populares, aunque seguramente todos hemos tropezado alguna vez con él. Iriarte es uno de esos nombres que aparecen en el libro de Lengua y literatura española. Iriarte fue uno de los primeros fabulistas (él aseguraba que era el primero en escribirlas completamente originales, pero ahí estaba su amigo Félix María Samaniego para enfadarse porque él había sido el primero). Sus fábulas están escritas en verso y protagonizadas por animales que dan lecciones de sabiduría a los lectores. En la actualidad es divertido leerlas (las vemos como demasiado inocentes, naif).

Además de escribir sus fábulas, Iriarte también cultivó el teatro y fue un músico capaz.

Sus fábulas ya han caído en dominio público, por lo que es sencillo encontrar el ebook a coste cero euros para poder acceder a ellas. Sin embargo, en esta ocasión, os aconsejamos que optéis por una edición de pago. Ya sabéis: siempre se puede confiar en la colección de tapas negras de Cátedra para los clásicos. El ebook gratis está editado de una forma que sólo puede calificarse de infernal y no están todas las fábulas completas.

Cada martes recuperamos un clásico literario, muchos de ellos ya fácilmente localizables en formato ebook y muchos de ellos ya de descarga gratuita, de lectura recomendada. Todos son clásicos olvidados.

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