Miguel de CervantesQuizás este proyecto permita desmontar una de esas leyendas urbanas que circulan por la red (y que dice que Miguel de Cervantes y William Shakespeare eran, en realidad, la misma persona). O quizás sirva para poner lugar a la tumba de uno de los escritores más importantes de la literatura española. O quizás sencillamente no sirva para mucho más que para localizar unos restos humanos en una iglesia protegida del Siglo de Oro. Pero por el momento el Proyecto Cervantes da cierta esperanza a los fans de la literatura del XVII: una serie de expertos de primer nivel y la tecnología de última generación se han unido para encontrar los restos mortales de Miguel de Cervantes, donde sean que estean en la iglesia del Convento de Las Trinitarias de Madrid. 

Esta mañana se han presentado los primeros resultados de las investigaciones por los responsables del Proyecto Cervantes, el historiador Fernando de Prado, el investigador Luis Avial y el antropólogo forense Francisco Etxeberria, que cuentan con el respaldo del Ayuntamiento de Madrid. El pasado 28 de abril se realizaron los primeros pasos para localizar la tumba del escritor y al menos ya han conseguido averiguar dónde deben buscar. Un georradar de la empresa Falcon High Tech ha analizado qué esconde el suelo de la iglesia y ha encontrado las primeras pistas: las nuevas tecnologías han localizado una treintena de nichos (en cinco «zonas de interés») situados en la cripta de la iglesia, que contienen restos óseos y que podrían ser – cualquiera de ellos – la tumba de Cervantes.

«Es razonable considerar que, de haberse exhumado los restos de Miguel de Cervantes con motivo de las obras efectuadas en la iglesia, éstos se hubieran depositado en alguno de estos nichos, al igual que cualquier otro resto óseo encontrado en el subsuelo», explicaron los investigadores.

La primera fase del proceso ha sido, por así decirlo, completamente limpia. Como explica en un comunicado el Ayuntamiento de Madrid, el trabajo de los investigadores se centró en realizar un «análisis en profundidad no invasivo», empleando para ello el escaneado 3D, el georradar y la fotografía infrarroja. Tras esta primera parte, se centrarán en intentar localizar físicamente a Cervantes. La historiografía ha dejado muchos testimonios sobre las características físicas y las diversas patologías y lesiones en el cuerpo del escritor como para que sea posible realizar una identificación. Sabemos, por ejemplo, que era manco, pero también que tenía una gran nariz o que tenía heridas de guerra en el pecho. Y además no tenía prácticamente dientes.

Para ello, durante una semana, un equipo de diez especialistas, procedentes de diferentes organismos habituales en las noticias sobre identicación de restos como humanos, como son las  universidades Complutense,  del País Vasco o la de Granada y el Instituto de Medicina Legal de Galicia, trabajarán en la cripta para determinar las edades y el sexo de los diferentes esqueletos (o lo que sea que quede de ellos), como apuntan los expertos a EP. Tras esta segunda fase, se podría pasar a una tercera de análisis en laboratorio, comparando los restos del supuesto Cervantes con alguno de sus parientes, como la hermana de Cervantes que está enterrada en Alcalá de Henares.

Si finalmente consiguen resolver el puzle, lo sabremos. Las estimaciones son que en este mismo año sepamos ya si han sido localizados los huesos de Cervantes.