leerUno tiene una actitud diferente frente a un poema que frente a un ensayo, por ejemplo, por lo que tiene toda la lógica del mundo que ante uno y otro se activen zonas del cerebro diferentes. Es solo que hasta ahora, nadie se había encargado de ver cuáles eran.

Pero ahora, en una investigación de la Universidad de Exeter, dirigida por Adam Zeman, se ha escaneado el cerebro de 13 voluntarios mientras leían cuatro tipos de textos diferentes: manual de instrucciones, prosa literaria, poesía y los poemas favoritos de los voluntarios en cuestión. ¿Las conclusiones? Como es lógico, que ante el acto de lectura hay una serie de áreas del cerebro que siempre se activan, lo que se ha dado en llamar el «sistema de lectura».

Pero a partir de ahí, hay también muchas diferencias. Por ejemplo, ante la lectura de poemas o de textos de alto contenido emocional se activan áreas del cerebro muy similares a las que responden a la música . De la misma manera, la lectura de poemas se asocia a áreas relacionadas con la introspección, algo que no ocurre en la prosa.

Además, al leer poemas, la región del cerebro encargada de la memoria se estimula más intensamente que la denominada «sistema de lectura», lo que muestra que leer poemas se parecería a un recuerdo, algo que se multiplica en el caso de la lectura de los poemas favoritos de los voluntarios; en este caso, estamos ante una reminiscencia activa, y no solo una mera relectura.

Se trata de un estudio preliminar que Zeman querría desarrollar en profundidad para analizar de una forma científica como responde el cerebro ante la experiencia artística, algo muy poco estudiado hasta ahora.

Vía | Redorbit