soria

El próximo 26 de julio se cumple el 140 aniversario del nacimiento del universal poeta español Antonio Machado, por lo que es un buen momento para hacer referencia a algunas de sus fuentes de inspiración.

Pese a ser sevillano de nacimiento se trasladó muy joven, con ocho años, con su familia a Madrid. En la capital se formó como estudiante. Ya adulto, pero todavía en la flor de la vida, viajó a París con su hermano en un par de ocasiones. Allí se relacionó con personalidades como Pío Baroja u Oscar Wilde, además de incrementar su trato con el estado mayor del modernismo, que tanto influiría en su obra inicial.

No obstante, gran parte de su producción se fraguó en Soria, tierra a la que llegó en 1907 cuando obtuvo, mediante oposición, la Cátedra de Lengua Francesa. Lo que hoy da inicio a una de las rutas machadianas es el centro donde comenzó a impartir clases, en la actualidad conocido como Instituto de Bachillerato Antonio Machado. Un itinerario que prosigue por varios templos de la ciudad castellana que se convirtieron en lugares importantes de su vida, como la iglesia de Santa María la Mayor, donde contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo en 1909.

El Duero, el paisaje soriano y sus gentes inspiraron al artista para componer los versos de sus ‘Campos de Castilla’, una gran obra de la poesía global. Unas estrofas compuestas entre 1907 y 1917 de las cuales su malograda esposa, enferma de tuberculosis, sólo pudo llegar a ver la primera edición, ya que fallecería a la semana siguiente de su publicación. De la obra en sí, se han hecho famosos esos álamos que cantaba el poeta a la vera del río, muy cerca de la ermita de San Saturio. Versos tales como:

“¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo del corazón, tristeza,
tristeza que es amor!…”

De hecho es una ruta literaria que no podemos obviar, donde en el margen derecho del Duero, en el recorrido comprendido entre el citado San Saturio y el viejo monasterio templario de San Polo, queda constituido el paseo machadiano por excelencia de Soria. Un camino que forman, además del centro donde empezó sus clases y la iglesia donde se casó, otros iconos de la arquitectura de la localidad como la ermita de la Virgen del Mirón o la iglesia de Nuestra Señora del Espino.

También la ruta de Alvargonzález tiene su reconocimiento. Ésta narra la excursión que el poeta hizo en 1910 a la zona de Pinares, espacio donde tiene lugar el nacimiento de su querido río Duero. En esa pequeña aventura pasa por Cidones, la aldea de La Muedra, Vinuesa, Salduero o Covaleda hasta llegar a la Laguna Negra, escenario de ‘La tierra de Alvargonzález‘. Esta trágica composición narra el asesinato de un padre a manos de dos de sus tres hijos, con prisa por cobrar una herencia. Aquí mostramos algunos versos sueltos donde describe el paisaje soriano:

“… Iba triste y pensativo
por la alameda dorada;
anduvo largo camino
y llegó a una fuente clara.
Echóse en la tierra;
puso sobre una piedra la manta,
y a la vera de la fuente
durmió al arrullo del agua…”
“… Sobre los campos desnudos,
la luna llena manchada
de un arrebol purpurino,
enorme globo, asomaba…”

Foto | a_marga