Pamuk

Cuando uno trabaja al lado de una ventana, acaba conociéndose al dedillo cada uno de los detalles que se pueden observar desde ella. Especialmente si se dedica a escribir y trabaja apaciblemente en casa, y cada pausa es amenizada por los transeúntes que pasean bajo su calle, por los árboles que mece el viento o un poco más lejos, o por los picos, a veces nevados, a veces desnudos, que se ven a lo lejos. Lo que se ve desde la ventana es casi lo de menos, lo que importa es que uno acaba estableciendo una relación con esa vista, un vínculo único e irremplazable.

De eso se dio cuenta el dibujante y arquitecto Matteo Pericoli al cambiar de piso y tener que abandonar una vista que amaba. Pensó que contemplar una vista tenía mucho más de mirada interior que exterior, que esa vista le obligaba a uno a hacerse preguntas como: «¿Por qué estoy aquí? ¿Cómo llegué aquí? ¿Es este el sitio en el que quiero estar?». Y por eso decidió dibujar todas las vistas desde las ventanas de su ciudad, Nueva York (aunque al final solo dibujó 63 con las que creó el libro ‘The City Out My Window: 63 Views on New York‘).

Mientras trabajaba en esos dibujos, se percató también de que muchos escritores mantenía con sus propias vistas una relación muy similar a la suya, activa, tanto si escogían poner su mesa justo frente a la ventana, como si trataban de protegerse de la fascinación de las vistas. Pidió entonces a 50 escritores que le mandaran muchas fotos de sus vistas. Y él dibujó cada una de ellas. Además, les pidió que describieran esas mismas vistas con sus palabras. Y las ilustraciones quedaron complementadas por los textos.

El resultado es el libro Windows on the World: Fifty Writers, Fifty Views, donde podemos descubrir, a través de la pluma de Pericoli, las vistas que gozan desde sus despachos autores como Orhan Pamuk en Estambul, Daniel Kehlmann en Berlin, Chimamanda Ngozi Adichie en Lagos, John Jeremiah Sullivan en Wilmington, Nadine Gordimer en Johannesburgo, o Xi Chuan en Pekín, así como las impresiones que los propios escritores tienen sobre ellas. Es sobre todo un recordatorio de como lo que vemos día tras día, queda inevitablemente unido a lo que somos.

En portada podemos ver las fantásticas vistas desde la ventana de Orhan Pamuk, de las que el escritor turco dice lo siguiente: «A la recurrente pregunta de periodistas y visitas: «¿no te distraen esas maravillosas vistas?», mi respuesta es no. Pero sé que una parte de mi está siempre ocupada con alguna parte del paisaje, siguiendo los movimientos de gaviotas, árboles y sombras, divisando barcos, y comprobando que el mundo siempre sigue ahí, siempre interesante y siempre un desafío a la hora de escribir sobre él: una garantía de que un escritor necesita seguir escribiendo y un lector necesita seguir leyendo».

Abajo podemos ver también también las vistas de Chimamanda Ngozi Adichie, Sheila Heti y Karl Ove Knausgård. El resto, en ‘Windows on the World: Fifty Writers, Fifty Views’.