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Este domingo, como es ya habitual, se cambiará la hora. Un otoño más nos sumamos al cambio de hora (el polémico cambio de hora, se podría decir) y a las tres de la mañana del domingo volverán a ser otra vez las dos. Habitualmente, a este cambio de hora lo vemos como una suerte de regalo de una hora más para dormir, pero ¿por qué no aprovechar el cambio de hora y esa hora más que nos regalan (es un decir, que en verano nos la quitan) para leer? Una hora no parece mucho tiempo, pero puede servir para empezar un libro, continuar con el que ya estábamos o para leer una novela corta.

Según algunos estudios, los adultos leen de media unas 300 palabras por minuto, lo que hace que se lean unas 18.000 palabras por hora. Obviamente hay gente que lee más lento y gente que lee más rápido (y las dos cuestiones son válidas), pero nos quedamos con esa velocidad de lectura como media para establecer el baremo para hacer este listado. Con 18.000 palabras a la hora, no se lee una novela entera con la hora que regala el cambio de hora pero sí se puede leer una novela corta. Las novelas cortas tienen entre 15.000 y 40.000 palabras, lo que hace que se abran bastantes posibilidades de lectura.

¿Qué podemos leer? Podéis echar un vistazo a esta lista de 24 novelas cortas para leer en menos de una hora o podéis escoger algunas de las lecturas que hemos escogido a continuación. Si lo que queréis es echar un vistazo en vuestra librería o biblioteca de cabecera, pensad que no debéis pasaros, más o menos, de las 70 páginas.

El licenciado Vidriera, de Miguel de Cervantes. Es una de las Novelas Ejemplares, pero no es difícil encontrarla en edición exenta. Un niño que quiere estudiar para mejorar a su familia y que acaba perdiendo la razón.

La metamorfosis, de Franz Kafka. Supera un poco las 18.000 palabras (son unas 20.000), pero podéis regalaros el tiempo que falta (¡es domingo!). Es uno de los grandes clásicos del siglo XX y uno de los libros que ha tenido un impacto más elevado en la historia de la literatura. Gregor Samsa se despierta y descubre que se ha convertido en una cucaracha (o quizás no exactamente).

Pedro Páramo, de Juan Rulfo. ¿Cuántas palabras tiene Pedro Páramo? No lo he encontrado. Las ediciones también varían mucho en extensión (la de Cátedra tiene 272, pero es una edición ‘seria’, con nota al pie e introducción en profundidad). La que yo usé cuando tuve que leerla en el instituto (una de las mejores lecturas de esos años) andaba por las 90 y algo, así que más o menos puede que encaje. Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre, Pedro Páramo, al que nunca ha conocido.

La bastarda, de Trifonia Melibea Obono. Es uno de los últimos libros que he leído, el primero que publica la editorial Flores Raras y el primer libro que leo de la literatura de Guinea Ecuatorial (sí, muy con el retópata en mente). Son algo más de 100 páginas, pero tenéis que eliminar las 30 de introducción y prólogo. Una historia sobre una joven que se siente presionada por la tradición y que quiere buscar a su padre, al que nunca ha llegado a conocer, y se acaba conociendo a sí misma.

El perseguidor, de Julio Cortázar. Novela breve (un cuento, apuntan algunos) sobre los últimos días de Johnny Carter, un virtuoso saxofonista en el París de los años 50. Quizás la solución para quienes nos compramos en algún momento Rayuela para establecer el primer contacto con el escritor y nunca fuimos capaces de sacar el libro de nuestra lista de lecturas pendientes.