Una imagen de la adaptación al cine de Bridget Jones

A Bridget Jones, la novela, llegué en los años de universidad, cuando en realidad ya llevaba unos cuantos años en el mercado y cuando ya había sido uno de esos libros que marcan el mercado editorial. Posiblemente, fue un efecto post-película, porque se estrenó en cines algo antes de esas fechas. Aunque las aventuras de Bridget Jones empezaron cuando en realidad yo estaba en el colegio no era difícil, como una joven adulta, entender de dónde venía y a dónde iba.

Por esas fechas más o menos, leí una columna- reflexión (no logro recordar dónde ni quién la firmaba) que hablaba de cómo en realidad Bridget Jones era una suerte de elemento femenino a Míster Bean, el personaje de la serie de televisión. Los hombres nunca decían que se sentían identificados con la representación cómica de Míster Bean, mientras las mujeres sí lo hacían de la exageración de dramas y problemas que era Bridget (y eso decía tantas cosas sobre cuestiones de género…).

Bridget Jones, la novela, había empezado con una serie de columnas que Helen Fielding, su autora, publicaba en el diario británico The Independent. La columna era una representación de la vida de los solteros en Londres. El periódico le había pedido a Fielding que escribiese sobre sus propias experiencias. «Por mucho que necesitaba el dinero, la idea de escribir sobre mí misma de ese modo me parecía muy embarazosa y reveladora», reconocía Fielding.

Por tanto, propuso escribir de forma anónima, usando a un personaje cómico y exagerado y de ficción. En el periódico lo aceptaron, pero Fielding no creía que fuese a tener mucho éxito. Lo tuvo. Las columnas dejaron paso a la novela (que tuvo tres continuaciones) y la novela se convirtió en una serie de películas. Bridget Jones se hizo popular en todo el mundo y se convirtió, de hecho, en una especie de hito, en una representación de la mujer urbana soltera de los 90.

«No empecé a escribir Bridget con un gran esquema o pensando en temas sociales», escribía hace unos años en una columna en The Guardian la escritora. «No se suponía que fuese a ser la secretaria de estado para las mujeres o ninguna cosa. Estaba atascada con mi segunda noticia ilegible sobre las divisiones culturales en el Caribe e intentando que aceptasen mis artículos freelance en los periódicos», añade. Escribió la columna porque no tenía ingresos.

El éxito del libro fue abrumador e impulsó un hilo de novelas en la misma vena y en el mismo tipo de contenidos. Fue el comienzo de la llamada chick-lit, llena de mujeres solteras urbanas que afrontaban una vida profesional y quizás encontraban por el camino el amor. Como recuerda Fielding en su columna, el cómo se representaba a las mujeres solteras treintañeras en esas novelas cambiaba por completo cómo se hablaba de ellas en la cultura popular dominante del momento, como solteronas o como seres problemáticos.

Y aunque todo eso parezca muy cercano no lo es: Bridget Jones es un producto de los 90 y está ahora a punto de llegar a un hito con un número redondo. El año que viene cumplirá 25 años.

Cubierta de la edición conmemorativa de Bridget Jones
Cubierta de la edición conmemorativa de Bridget Jones

El aniversario se celebrará con una edición especial de la novela, al menos en inglés. Picador, su editorial británica, publicará en febrero, como recoge The Bookseller, Bridget Jones’s Diary (And Other Writing). El libro incluye una nueva edición de la novela y unas 100 páginas de materiales extra de la autora, como muestras de sus primeros escritos periodísticos, algunas fuentes de inspiración que empleó para los personajes de la historia y algunas de las primeras columnas que publicó en The Independent protagonizadas por Bridget Jones.

Sus editores aseguran que Fielding ha «unido algo realmente especial». «No tengo duda de que esta es la versión definitiva de uno de los libros más populares y más duraderos de la memoria reciente», explica al medio británico Paul Martinovic, editor asociado en Picador.