Jane Austen dest

Una de esas cosas literarias que damos por hecho es que los clásicos que hoy leemos con enorme entusiasmo siempre fueron clásicos muy populares. Lo cierto es que la historia de la lectura está llena de grandes sorpresas y de libros que ahora leemos con entusiasmo pero que en su momento vendieron poco o nada. O libros que se pasaron de moda tras llegar al mercado y que luego fueron recuperados. Y esa es, en parte, la historia de las novelas de Jane Austen.

En la década de los 20 del siglo XIX, las novelas de Jane Austen estaban fuera de edición y no eran reeditadas. Para los primeros victorianos, de hecho, sus historias eran algo un tanto pasado de moda y no muy atractivo. Si Jane Austen se convirtió en un fenómeno de masas fue porque vivió dos revivals. Primero, uno de sus sobrinos publicó en 1869 un libro de memorias sobre su tía que tuvo mucho éxito y que llevó a los lectores a interesarse nuevamente por sus novelas. Las obras de Austen volvieron a ser reeditadas y a ser leídas. Así se mantuvieron, aunque en el siglo XX fueron decayendo (seguían siendo un clásico leído pero no eran lo que hoy son, fenómenos de masas) hasta que las series de la BBC las volvieron a poner poderosamente de moda. En los 90, empezó la austenmanía tal y como hoy la conocemos.

Pero todo esto pasaba en el mundo en el que se hablaba inglés, no necesariamente en el mundo en el que se hablaban otros idiomas. Austen fue traducida muy poco después de llegar al mercado editorial: sus libros fueron rápidamente traducidos al francés en versiones pirata por las que la autora no recibía derechos de autor. Esas rápidas traducciones al francés no implicaron una rápida traducción al castellano, a pesar de que el francés era la lengua de entrada de los autores extranjeros en España en la época.

De hecho, durante todo el siglo XIX, como bien cuenta Mari Carmen Romero en Historia de los Austenitas: Crónica sobre los aficionados en español a Jane Austen hasta el siglo XXI, Jane Austen era una autora que solo conocían los intelectuales. Austen aparecía reseñada en antologías y libros especializados, pero no estaba traducida al castellano y por tanto no estaba a disposición de los lectores (al menos de aquellos que no hablaban inglés y que no podían echar mano de la edición original). Austen apareció en los periódicos en las necrológicas de la reina Victoria, para quien era una de las escritoras favoritas, pero, como nos cuenta XX, eso no implicó que la novelista llamase la atención de los editores españoles.

Todo cambió en la década siguiente. En la década de los 10 del siglo XX, aparece el primer janite español y las primeras noticias de traducciones. Curiosamente, el primer fan de Jane Austen es nada más y nada menos que Miguel de Unamuno, que en 1914 le dedica unos cuantos artículos a la obra de la autora. “Son tragedias domésticas, tragedias íntimas, de las que nacen en un corazón solitario y en él se mueren sin que acaso nadie se haya de ellas percatado”, escribe Unamuno, como recoge Historia de los austenitas. Unamuno incorpora a Austen a la lista de sus escritores favoritos.

Poco después de sus artículos, los medios españoles de la época recogen la llegada al mercado de las primeras traducciones. En 1918, se presenta en la Real Academia Española una traducción de Orgullo y Prejuicio aunque Romero nos señala que esa no fue realmente la primera novela de Austen publicada en castellano (esa traducción no llegaría al mercado hasta 1924). La primera novela de Jane Austen que se publicó en España fue Persuasión, que salió en la Colección Universal de la editorial Calpe en 1919. Resulta curioso ver que la escritora se estrenó en España con uno de sus títulos que no es de los más populares hoy en día. La segunda novela de Austen llegó dos años después y en la misma colección: fue La abadía de Northanger.

La obra completa de Austen, sin embargo, no llegó al mercado español en ese momento ni en la década siguiente. En los años 20, según las investigaciones de Historia de los austenitas, estaban esas tres novelas editadas. Los lectores españoles tuvieron que esperar hasta los años 40 para que llegasen las demás. El éxito de una película basada en Orgullo y Prejuicio, que fue lanzada en España como Más fuerte que el orgullo, hizo que se recuperasen las novelas de la escritora, aprovechando el tirón cinematográfico. Sentido y Sensibilidad y Emma fueron publicadas en 1946 y las otras novelas de Austen que habían sido ya editadas anteriormente (Mansfield Park lo fue en 1943) fueron reeditadas por diferentes editoriales y con distintas traducciones.

Austen empezó ahí su camino para ser mainstream en España.

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