Una imagen de la serie Bridgerton

“Temporalmente sin stock”. Eso dice Amazon de uno de los libros de la reciente reedición que Titania ha hecho de la saga de los Bridgerton. No es el único. A finales de enero, los títulos –disponibles al instante como ebook, eso sí– están en bastantes casos no disponibles en estos momentos en formato papel en la popular tienda online. No es el único caso. En mi última visita a la Casa del Libro de mi ciudad, unos días atrás, solo pude contar en la estantería de romántica un par de títulos de la traducción española de la saga de novelas de Julia Quinn. En toda mi comunidad autónoma, de hecho, si se busca algún título concreto en librerías independientes solo puede encontrarse en dos de ellas de todas las que forman parte de Todostuslibros.

Los datos son impresionantes y una demostración del efecto que ha tenido Los Bridgerton, la serie que estrenó Netflix las pasadas Navidades y de la que acaba de confirmar –como por otra parte se esperaba– que tendrá una segunda temporada. La serie ha sido una constante en la lista de los 10 contenidos más vistos de la plataforma en muchos países, se ha colado en múltiples gifs y se ha asentado como uno de esos fenómenos culturales de los que durante unas semanas parece estar hablando todo el mundo. Netflix ya ha confirmado que ha sido uno de los cinco mejores estrenos en series de su historia.

Los espectadores descubrieron el pasado 25 de diciembre la saga de los hermanos Bridgerton, que deben moverse por el mundo de fiestas y bailes, madres casamenteras y tensiones sociales camufladas entre vestidos de estreno y colores brillantes de la Inglaterra de Regencia. Las lectoras de romántica ya sabían qué les esperaba, porque la serie parte de una popular serie de novelas románticas.

Por supuesto, todo este boom audiovisual ha tenido un impacto en los libros en los que está basada la serie. En Estados Unidos, Julia Quinn se convirtió, por primera vez en su carrera, en la escritora que encabeza la lista de los libros más vendidos de The New York Times. Lo logró a mediados de enero con un libro publicado en 2000, el que sirve de punto de partida para la primera temporada de la serie. A 26 de enero, The Duke and I sigue siendo el libro más vendido y acumula tres semanas en el podio. Los libros que le siguen y que desarrollan la historia que se espera sirva de base para las siguientes temporadas ocupan también posiciones destacadas.

El éxito no ha sorprendido a Romancelandia, la comunidad que rodea a la novela romántica. Julia Quinn era ya una autora muy popular en su mercado original pero también en muchos otros países gracias a las traducciones (en Brasil, el éxito de sus libros es muy elevado, por ejemplo). Si no lo ha hecho hasta ahora fuera del universo de la novela romántica y de sus lectoras, es quizás porque habitualmente se le presta muy poca o nula atención a lo que ahí se publica.  

«La gente infravalora las novelas románticas», reconoce Quinn en una entrevista con The Guardian. «Somos el hijastro feo de la industria editorial, a pesar de que las novelas románticas generan el suficiente dinero a los editores como para que puedan tomar riesgos con poesía, ficción literaria y otras cosas que realmente no hacen dinero», apunta la autora.

En el caso de la romántica histórica, el desconocimiento entre quienes hacen crítica literaria o análisis de tendencias culturales es tal que muchos artículos sobre los Bridgerton se han escrito recurriendo al manido referente de Jane Austen y sin hacer un esfuerzo por comprender los códigos del género y sus mecanismos literarios (y por qué novela romántica y Jane Austen pueden ser parientes, pero no son lo mismo).

¿Servirá el éxito de Los Bridgerton para que el género rompa con la pared de clichés y prejuicios que muchas veces lo separa de ciertos lectores y cierta crítica? ¿Hará que entre en los medios generalistas y en la crítica literaria tradicional? ¿Y está consiguiendo ya el boom de la serie y todos los memes sobre el duque protagonista que lectores que nunca habían probado a leer romántica lo hagan?

Las cifras de ventas invitan a pensarlo. Los libros se están colando en las listas de los más vendidos, en su mercado original pero también en otros. Titania –que había publicado la saga de novelas en su momento y que lanzó una reedición con cubiertas de diseño especialmente destacable a principios de 2020– es la editorial que los publica en España. Este mes de enero, sus libros se colaron en los rankings de los más vendidos en Amazon España. Su editora, Esther Sanz, me ha confirmado, hablando por correo electrónico, que el tirón de la serie se está notando en las ventas.

Uno de los libros de la saga en una mesa de novedades en diciembre
Uno de los libros de la saga en una mesa de novedades en diciembre

«Sí, totalmente. La serie de Netflix ha sido todo un fenómeno y mucha gente que ha disfrutado de la primera temporada acude ahora origen, a los libros», me explica, apuntando que llevan veinte años publicando los libros de la serie «y nunca hemos dejado de venderlo». La reedición en 2020 fue «un éxito de ventas el último año» y con el estreno de la serie las ventas han vuelto a subir. Es inevitable preguntar por cómo y cuánto se puede cuantificar ese crecimiento y Sanz ha respondido a mis preguntas sobre esa cuestión de un modo muy transparente (algo que se agradece). «Se están vendiendo el doble y el triple de libros… Ahora mismo se están reeditando casi todos los libros de la serie para cubrir la demanda de los libreros», confirma.

Por supuesto, la serie no ha descubierto nada nuevo para las lectoras españolas de romántica, para quienes Quinn es un nombre reconocido (como me explica Sanz al otro lado del correo, «¡para ellas es todo un clásico!») pero sí lo ha hecho para quienes estaban fuera de ese entorno. La serie ha salido del circuito lector tradicional de la romántica: la editora española de Quinn confirma que el tirón de la serie de Netflix ha llegado a un público lector «más amplio» y que no consumía títulos del género.

¿Cree la editora que el tirón convertirá al público que se resistía a leer romántica? «Totalmente. Ya está ocurriendo. Como te decía, la novela romántica genera adicción, es ideal como evasión y nos hace sentir bien. ¿Quién puede resistirse a eso? Además, como en todos los géneros, hay buena y mala literatura, y auténticas joyas como los Bridgerton», apunta.

Y es que, ciertamente, si hay algo que ocurra con la romántica es que, fuera de su circuito, está bajo una cierta capa de invisibilidad. Nunca la vas a ver en los suplementos culturales de los grandes diarios y si lo hace será con algún comentario sarcástico o crítico. Si los demás géneros literarios populares, de literatura de entretenimiento y ventas masivas, son considerados como tales y se acepta que hay cosas buenas y cosas malas (las novelas de detectives, por ejemplo, han logrado hasta que ciertos autores y ciertos títulos sean vistos como algo intelectual) a la romántica se le suele colgar de forma rápida el cliché de novela mala y estereotipada, formulaica (aunque toda la literatura de género –sea el que sea– es literatura de fórmula: eso es lo que la convierte en una obra de su género y no es algo malo).

Los clichés de la romántica dan para otro artículo, pero el éxito de Los Bridgerton invita a preguntarse si tras el boom –y su entrada en todo tipo de medios y la publicación de listicles de ‘lo que debes leer ahora’ en tantas cabeceras– la romántica será tratada de una forma mucho más equilibrada desde fuera de su comunidad lectora.

“En mi opinión, hay muchas personas que critican el género por puro desconocimiento. Las portadas que se publicaban hace años tampoco ayudaban a hacer el género más comercial o popular y convertían el género en literatura de nicho, pero ahora todo eso ha cambiado mucho…”, apunta Esther Sanz mientras hablamos de los nuevos públicos a los que podrían llegar las novelas vía el éxito de la serie.

Fuera de España, la novela romántica ya ha vivido una fase de empoderamiento. En Estados Unidos, los grandes medios han ido incorporando artículos y críticas escritos además por voces expertas. Jezebel, por ejemplo, ha publicado varios longforms sobre la historia del género de muy alta calidad. Y The New York Times publica en su suplemento de libros, influyente, serio y considerado en la industria cultural, reseñas de novela romántica. Las dos columnistas que han hecho este trabajo desde que han abierto The New York Times Book Review a estas novelas son especialistas en el género.

El caso del Times, además, es un perfecto ejemplo de cómo ha cambiado la visión que los medios culturales tienen de la novela romántica en Estados Unidos. Todo empezó cuando hace unos publicó un artículo paternalista y rancio sobre la novela romántica. Se lo habían encargado a uno de sus veteranos periodistas: un hombre que no leía novela romántica y que no había hecho el esfuerzo de comprender ni al género ni a sus características. Las críticas en redes sociales fueron abrumadoras, desmontando por qué era un error enfocar la novela romántica desde esa perspectiva y hacerlo –cuando se está haciendo una esperada cobertura de calidad periodística– por una persona que no es experta en lo que escribe. El suplemento literario aprendió de su error y ahora cuenta con voces expertas y no minusvalora a la novela romántica, que es tratada como cualquier otro género literario. En la lista de los 100 mejores libros del año del influyente periódico había, de hecho, unas cuantas novelas románticas.

¿Seguirán la estela los suplementos literarios de la prensa de siempre española? ¿Leeré algún día un artículo en profundidad y experto sobre el género en Babelia? Por ahora, es cuestión de hacer pronósticos.

A Esther Sanz le pregunté si ella creía que el tirón de la serie iba a lograr que se preste atención en serio en los medios al género. La editora apunta que las cosas cambian cuando se produce un fenómeno semejante al éxito de la serie. «Durante estas últimas semanas, casi todos los medios de ámbito nacional, en prensa escrita, se han hecho eco de Los Bridgerton y han hablado tanto de la serie como de las novelas», indica. «Las críticas son variadas y no vamos a negar que sigue habiendo un cierto prejuicio en la valoración del género romántico, pero por lo menos, como tú dices, no lo ignoran cuando traspasa el nicho y se convierte en algo más masivo», añade.

Fotos | Netflix y Librópatas

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