William Churchill mujer leyendo

¿Quieres el secreto del éxito que te llevará a escribir una novela increíblemente comercial, vender millones de ejemplares y sentarte a leer rodeado de tus millones? Nosotras queremos, por supuesto, aunque entre nuestro sueño de escribir EL bestseller, el hecho de realmente escribirlo y el venderlo de forma masiva nos fallan unos cuantos pasos. Aunque hemos encontrado la fórmula secreta para lograrlo y ahora estamos más encaminadas hacia el éxito. La compartimos porque somos de una bondad abrumadora.

La fórmula secreta de la novela éxito de ventas se publicó en una revista. La publicación es de 1790, pero como apuntan en TwoNerdyHistoryGirls (un blog literario-histórico) si se mira con frialdad no han cambiado tantas cosas en lo que a novela popular se refiere (y a novela romántica en concreto toca). En esa época, añadimos, había quienes empezaban a intentar ganarse la vida con la novela popular en inglés (estamos en la época de Minerva Press) y a esas historias se aplican estos consejos.

consejos novela– Escoge con cuidado los nombres de tus protagonistas

«Es completamente necesario que los nombres femeninos sean escogidos con delicadeza, que puedan ser más interesantes». La recomendación es Harriet, Isabella, Leonora, Augusta, Indamora, Florinda, Wilhelmina, Almeria (sí, Almeria) o Sophonisba.

– Para los apellidos no vale cualquier cosa

Nevilles, Grenvilles, Bellvilles, Savilles, Howards, Godolphins, Mowbrays y Montgomeries son aceptables. El resto no. ¿Por qué, os preguntaréis? Dado que todos los protagonistas serán «honorables, muy honorables, o duquesas, o condesas, o baronesas, o baronetesas» no pueden tener apellidos corrientuchos. «¡Quién podría con toda decencia suponer amar a Hannah Gimes, o Martha Dickens, o Margaret Sims!» (todos estos nombres del montón… ¡¡populacho!!)

– El protagonista masculino tiene que estar a la altura de tu Sophonisba

«Todos tienen que ser lores, caballeros, capitanes, coroneles o condes» y además tendrán que transportarse en coches de alto nivel, como faetones.

– Sus vidas tienen que estar al filo del drama

«Tienen que haber luchado en duelos sin fin» y ser capaces de apostar cantidades de vértigo. De vez en cuando, recuerdan, se puden permitir «excesos de sensibilidad» que culminen en unos cuantos divorcios «que hace el trabajo infinitamente más interesante».