comprar libros

Para muchos el libro es un regalo de lo más socorrido: asequible, variado, divertido y fuente inagotable de placer. En Navidades, en el cumpleaños o porque sí, regalar un libro es siempre buena idea.

O al menos solía serlo. ¿Porque qué ocurre cuando tu madre, tu hermano o tu novio decide que a partir de ahora solo va a leer en el e-reader que es súper cómodo y además no ocupa espacio? ¿Le compras una obra intangible y se la envías? Ya sé que hay opciones más vistosas, pero lo cierto es que uno tiende simplemente a cambiar de idea y regalar ropa, una caja de bombones o una entrada a un concierto (porque sí, los discos son otros que andan de capa caída como regalo).

Y la industria ya está notando los efectos de esta perniciosa tendencia. El pasado año en Reino Unido cayeron las ventas un 4% respecto al año anterior, y una encuesta sobre hábitos de compra de libros mostró que los ejemplares comprados como regalo habían descendido del 24% al 22%, por lo que no parece descabellado relacionar ambos datos. Por lo demás, en otros países como los Estados Unidos también se ha percibido esa disminución de la compra de libros como regalos.

Y lo cierto es que no se ve una solución a ese problema, ya que se intuye que cada vez más gente optará por ebooks y no por la lectura física. Eso sí, los libópatas de corazón seguimos creyendo que no hay un regalo mejor que un libro, sea en el formato que sea.

Vía | BBC

Foto |Brewbooks