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Un elemento clásico en los regalos de la Primera Comunión de (nos atrevemos a pensar) no hace tanto tiempo era el diccionario enciclopédico como la enciclopedia de varios tomos era una compra ineludible para cualquier familia con niños en edad escolar. Apostaría que el diccionario enciclopédico ha desaparecido de la lista de aburridos regalos que hacen los parientes considerados y también que ninguna familia compra ya enciclopedias para ayudar a los niños a hacer los deberes. Ahí está Google para ofrecer todas las respuestas y ahí está también la Wikipedia para darnos las claves de cualquier cosa que podamos necesitar. ¿Ha hecho por tanto internet que el diccionario y el libro de referencia hayan perdido su sentido? Porque… ¿quién quiere un atlas cuando puede tener Google Maps?

Los consumidores sufren además cada vez más de lo que se conoce como amnesia digital, un término que ya ha aparecido en unas cuantas noticias de la prensa tecnológica y que ha dado unas cuantas excusas para hacer unos no menos cuantos estudios sobre cómo recordamos y cómo procesamos la información en los tiempos de internet y de los ubicuos dispositivos conectados. La amnesia digital implica que cada vez memorizamos menos cosas porque no necesitamos saberlas siempre. No es preciso acordarse del móvil de tu hermano de memoria cuando solo tienes que hacer clic y encontrar su número en la memoria de tu smartphone.

Cada vez, por tanto, recordamos menos y menos cosas que no creemos realmente relevantes. Según un reciente estudio de Kaspersky Lab, que se ha centrado en una muestra británica para extraer sus conclusiones, la mayoría de los consumidores no recuerdan aquellos datos que pueden tener siempre accesibles en sus dispositivos móviles. Un 71% no se sabe de memoria los números de teléfono de sus hijos y un 87% el de la escuela de los niños, un 57% no recuerda el número de teléfono de su trabajo y un 49 el de su pareja. Curiosamente, el 47% es capaz de recordar de forma instantánea el número de teléfono que tenían cuando eran niños.

¿Por qué los consumidores no memorizan esos datos? El estudio de Kaspersky señala que no lo hacen porque no necesitan (o creen que no necesitan) recordar aquello que pueden tener en su móvil. Otros estudios han indicado además en los últimos tiempos que internet y el estar siempre conectados ha modificado cómo consumimos datos y cómo accedemos y memorizamos la información.

Siguiendo con datos del estudio de Kaspersky, un 91% de los estadounidenses considera que internet es una extensión de su memoria y un 79,5% de los europeos señala que la red se ha convertido en su libro de referencia general.

Es decir, no necesitamos echar mano de los libros (esos libros) porque tenemos a internet para encontrar esa información. Y no hay tampoco que memorizar esos datos porque solo tenemos que hacer clic online para encontrarlos. Según los datos de la encuesta, un 61% de los europeos emplea la red para encontrar respuestas a sus preguntas porque necesitan una respuesta rápida y no tienen tiempo para acceder a la información en libros y bibliotecas.

Los ciudadanos han cambiado, apuntaba otro estudio, el cómo organizan la información y el cómo deciden lo que tienen que memorizar. En vez de aprendérselo todo, en vez de retener datos y más datos, ahora lo que hacen es memorizar el camino necesario para encontrar esa información cuando la están buscando. Por así decirlo, no recordamos la fecha en la que murió Cervantes. Recordamos qué tenemos que hacer en Google para encontrar ese dato.

Foto stokpic/Pexels