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Este verano descubrí Scribd. Antes sabía que existía y lo había observado para alguna noticia, pero este verano lo descubrí ‘de verdad’. Me di de alta para probar el mes gratis y me quedé atrapada en el servicio. De hecho, una de las razones por las que me compré un tablet fue para leer de forma más cómoda en Scribd (y leer en Scribd es una de las cosas para las que más lo uso). ¿Por qué me gustaba Scribd? El precio no es muy elevado (son 8,99 dólares al mes) y los contenidos son variadísimos. La plataforma incluye muchísimos títulos y además de todos los tipos. Hay desde ensayos sobre las cosas más variadas hasta best-sellers para devorar una tarde de lluvia. En Scribd leí libros que no hubiese leído si hubiese tenido que pagar y también libros por los que decididamente hubiese pagado. Scribd es, al fin y al cabo, como la biblioteca, sin el temor a pasarse la fecha de vencimiento y también sin el tener que esperar a que el libro esté disponible porque otro lo está leyendo.

Scribd es, también, insostenible y la culpa la tenemos lectores como yo. Este tipo de servicios paga a las editoriales por página leída, lo que funciona muy bien cuando el sistema es usado por lectores que leen poco pero no tanto por quienes pueden leer unos cuantos libros a la semana. Los lectores intensos, los que leen mucho, lastran el sistema porque la compañía tiene que pagar por muchas hojas leídas, pero partiendo del mismo tipo de ingresos. Teniendo en cuenta que quienes solemos sentirnos atraídos por este tipo de servicios somos, justamente, quienes leemos muchos libros, la situación puede verse como compleja.

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Por ello no sorprende descubrir lo que Scribd acaba de anunciar a sus usuarios, quienes hemos recibido un emailing en el que nos alertan de que el sistema de lectura va a cambiar y que la barra libre de libros se irá con ella. Scribd ya había cambiado las condiciones a finales de verano, cuando redujo su lista de libros disponibles (que ahora han empezado a caducar y a no estar siempre activos en el site y por tanto no siempre disponibles para la lectura).

No se sabe cuándo empezará el nuevo sistema (en el mail dicen que a mediados de marzo) aunque romperá con la esencia real de lo que es Scribd ahora (y lo que hace que para los lectores sea una opción tan atractiva).  A partir de entonces los usuarios podrán leer tres libros y acceder a un audiobook que quieran de todos los que están publicados en la plataforma. Los lectores mantendrán un acceso ilimitado a lo que se conocerá como Scribd Selects, que será una «colección de libros rotatoria escogida a mano por nuestros editores». No se sabe cuántos libros formarán parte de esta colección. Scribd no subirá los precios, prometen, y aseguran que seguirán ofreciendo el mejor equilibrio entre ofrecer a nuestros miembros libros de gran calidad y ser sostenibles a largo plazo. En el mailing también apuntan que los cambios solo afectarán a cómo lee un número reducido de miembros («solo un 3% en un mes medio»).

Los cambios podrían además no ser más que los primeros, ya que en el mismo mail Scribd anuncia que se reservan la idea de ofrecer otros tipos de modelos de suscripción para otros tipos de lectores.

¿Es el cambio de modelo de negocio de Scribd el fin de los sistemas de suscripción en la nube (al fin y al cabo, Scribd era uno de los más populares) y el golpe de gracia para los ‘Netflix de los libros’? Scribd está presente en 194 países (aunque sus libros son sobre todo en inglés, por no decir solo en inglés) y tiene 80 millones de usuarios. Pero, además, no es la única empresa del sector que ha hecho ajustes.

En septiembre ya cerró las puertas su competencia, Oyster, que anunció bastante por sorpresa sus planes para cesar operaciones. Sus principales directivos dejaron la compañía para irse a Google y el cierre definitivo se realizó a mediados de enero. Oyster, como Scribd, contaba con una ventaja sobre Kindle Unlimited, el servicio de Amazon, y es que tenía los libros de las grandes casas editoriales (las ‘Big Five’, que no están en el servicio de Amazon). Cuando Oyster anunció que cerraba, sus competidores salieron a recordar el potencial del modelo y que aún quedaba mucho por hacer (y que era posible convertirlo en algo rentable). Habrá que esperar a ver qué pasa en los próximos meses.