Hace unos veranos, Juliana Gray, el alter ego que la escritora Beatriz Williams emplea para sus novelas románticas históricas, publicó una novela corta. La novela, como ocurre con otros títulos en el género, era una transición entre una serie ya publicada y la nueva serie que iba a lanzar la escritora. Lo diferente – y casi subversivo – era quienes eran sus protagonistas. La historia, ambientada a finales del siglo XIX, seguía a un personaje que ya habíamos visto en sus anteriores libros, pero no a uno de los habituales sospechosos. El protagonista de The Duke of Olympia Meets His Match era el abuelo de los protagonistas de sus anteriores novelas, un maestro de espías que pasaba de los 70. Su heroína, con la que protagonizaba la historia con la que lograba su final de felices para siempre y comer perdices, no era una jovencita, sino una viuda, Mrs. Schuyler, que pasaba de los 50.

La historia resultaba sorprendente ya por ello y, de hecho, en las críticas que aparecieron más o menos por la época en la que el libro apareció se señalaba el dato como algo destacado. El duque de Olimpia protagonista y sobre todo su ‘love interest’ no eran post-adolescentes buscando su lugar en el mundo.

Entonces, la cuestión me pareció más una curiosidad que una tendencia, quizás porque no me había adentrado tanto en la cuestión o quizás porque no se había hecho tan visible. Al fin y al cabo, en las novelas de romántica histórica que estaba leyendo por aquellas fechas las protagonistas rara vez superaban los 30.

Un par de años han pasado y no hace mucho cayó en mis manos, NetGalley mediante, Play for Keeps, de Maggie Wells. La novela es la segunda entrega de una serie y la serie había aparecido en algún artículo de recomendaciones de los medios estadounidenses por el punto de partida de su novela primera, Love Game.

En esa primera historia (con protagonistas en la segunda mitad de la treintena), el punto de conflicto para la protagonista (entrenadora de un equipo de baloncesto femenino universitario) está en la brecha salarial y en cómo, a pesar de ser quien da mejores resultados deportivos a la universidad, no gana todavía lo mismo que los fichajes estrella masculinos. El tema ya hacía que la novela destacase entre otras novedades y logró tener eco entre quienes hablan de romántica en inglés.

El punto de partida de Play for Keeps es diferente, aunque sus protagonistas están muy en línea con el libro anterior. El protagonista masculino, colega de la entrenadora, acaba de entrar en los cuarenta. La protagonista femenina es unos cuantos años mayor que él. Ambos elementos se tratan de una forma orgánica. Es simplemente un hecho más de una historia.

La alternativa a lo de siempre

Las dos novelas son parte de la amplia oferta de novelas románticas contemporáneas y parecen el reflejo de una cuestión bastante lógica. Si las novelas intentan reflejar el mundo contemporáneo y la sociedad actual, que los personajes estén siempre anclados en su primera juventud y en sus años universitarios no parece tener mucha lógica. Las personas no se quedan ancladas en esos años (que además ya tiene su poderoso género, el del new adult). Pero la lectura de esta última novela me hizo pensar en lo que había leído en los últimos tiempos y en cómo eran los protagonistas de estas historias: ¿están las novelas románticas dando cada vez más cabida a personajes más ‘maduros’?

Y mientras me hacía esa pregunta alguien la estaba ya respondiendo en MarketWatch, un medio económico estadounidense, en el que señalaban como el género de las ‘seasoned romances’ (los románticas añejas o con temporadas) se está convirtiendo en cada vez más presente. Es el modelo, apuntaban, con el que una industria mil millonaria (la editorial de las novelas románticas) está intentando llegar a un grupo de consumidoras (las lectoras de más de 45 años) que no solo tienen tiempo para leer sino también dinero que gastar en libros.

Es, como apuntan en el subtítulo de su análisis, «un subgénero de novelas románticas en crecimiento» que llama «a las lectoras de más edad». Son lectoras que, como señala una de con las que han hablado, han dejado de sentirse identificadas con las novelas con sus protagonistas de 19 años.

La tendencia está emergiendo en Estados Unidos, pero no hay que olvidar que la industria de la novela romántica estadounidense es muy influyente y que marca lo que se lee en el género en el resto del mundo.

Las razones de este crecimiento de los títulos

Aunque en el análisis del medio estadounidense dejan claro que dentro de la industria se sigue viendo como complicado vender a las editoriales tradicionales este tipo de historias, hay quienes señalan que el subgénero seguirá creciendo y llegando más y más a las estanterías de las librerías. De los argumentos que esgrimen, se pueden extraer varias conclusiones que explican por qué las novelas de romántica con protagonistas más adultos han comenzado a llegar más y más a las listas de novedades.

Por un lado, es una cuestión casi orgánica. Las lectoras que empezaron a leer romántica cuando el género empezó su gran boom contemporáneo (entre los 70 y los 90) han ido cumpliendo años. Esas lectoras siguen leyendo romántica y quieren historias que les llamen, que resuenen con ellas. Para ello, la industria editorial no puede seguir apostando por un único formato de artefacto literario.

Por otro lado, la novela romántica tiene muchísimos géneros y subgéneros, lo que hace que lleguen a muchos públicos y que ofrezcan muchos tipos de libros. En un listado tan amplio, un nuevo subgénero – incluso siendo transversal – tiene siempre cabida.

Y, finalmente, se podría añadir otra cuestión, paralela a las razones que se extraen del análisis. Si se siguen los debates y análisis sobre romántica publicados en Twitter y en la blogosfera estadounidense, se puede ver que el género está muy concienciado con la diversidad y con mostrar de forma lo más variada posible las diferentes opciones de vida. En un contexto así, que los protagonistas de las historias nunca cumplan más de 35 no tendría mucho sentido.

Imagen destacada, detalle de la portada de  The Duke of Olympia Meets His Match, Juliana Gray