Lonely Planet

Lonely Planet ha sido durante muchos años una de las marcas más rentables y más atractivas del universo de las guías de viaje. Su historia es uno de sus principales atractivos: en los años 70, Tony y Maureen Wheeler recorrieron 10.000 millas desde Londres hasta Australia atravesando Asia. Lo hicieron con una camioneta y con un presupuesto casi inexistente. De su viaje, salió una guía de viaje sobre cómo conocer Asia a bajo coste. De esa guía nacieron las Lonely Planet, libros de viajes diferentes que crearon una cultura propia sobre conocer nuevos lugares.

Tony y Maureen Wheeler ya no son los dueños de la firma. En 2007, la BBC se hizo con el control de la mayoría de las acciones de la compañía (la editorial de guías, pero también su presencia online y sus documentales) en un movimiento corporativo que fue bastante criticado. Comprar Lonely Planet no fue nada barato y la BBC, una cadena pública, no estaba llamada a derrochar. Años después, que la compra había sido un movimiento poco rentable era ya bastante evidente y la BBC se lanzó a la venta. Brad Kelley, un millonario estadounidense que había conseguido una gran fortuna con la venta de tabaco, se hizo en marzo con el control de Lonely Planet. Kelley pagó unos 60 millones de euros por la firma, que no sirvieron a la BBC para recuperar lo que había invertido en la editorial. 

El nuevo dueño afirmaba entonces que quería convertir a Lonely Planet en un coloso de la época digital, ampliando el peso de lo digital dentro de la editorial. Lonely Planet tiene, por ahora, una interesante web, pero lo realmente característico de la empresa son sus guían en papel.

Pero, por el momento, las noticias que llegan desde los cuarteles generales de Lonely Planet en Australia no son muy positivas. Según The Guardian, al menos un tercio del staff de Lonely Planet ocupa puestos redundantes (según la nueva estrategia corporativa) y por ello podrían ser despedidos en breve. A eso se suma la baja moral en las oficinas de Lonely Planet desde el momento en el que se produjo la venta (especialmente teniendo en cuenta que el nuevo consejero delegado de la firma,  Daniel Houghton, es un recién licenciado de 24 años sin experiencia) y desde que se conoció la nueva estrategia empresarial (ya no son productores de contenidos, sino que se centrarán en la estrategia digital). De hecho, los propios trabajadores de Lonely Planet están compartiendo en Twitter sus mejores momentos en el pasado en la compañía, una suerte de melancólica protesta.

Pocos días antes se había filtrado que, además de los despidos, se iba a producir una recolocación de los empleados, debido a que las oficinas centrales de la empresa abandonarían Melbourne por Nashville, en Estados Unidos. Aunque desde los compradores han negado este último punto, sí asumen que se están produciendo cambios en la compañía.

¿Es este el ocaso de Lonely Planet como gran editorial de viajes? 

Foto |  symmetry_mind