Cierto que en medio de todo lo que está pasando nos habíamos olvidado por completo de que ya había llegado la temporada de los premios Nobel, pero la semana de premios ha llegado y ya han empezado a aparecer los ganadores. Hoy, la Academia Sueca ha anunciado quién es el premio Nobel de Literatura 2020: el galardón ha sido para Louise Glück .

Según ha explicado la Academia Sueca a la hora de presentar el premio, «por su inconfundible voz poética que con belleza austera hace la existencia individual universal».

En España, Editorial Pre-Textos es la editorial que la está publicando.

Como cada año, las casas de apuestas británicas han ido dando también su lista de favoritos. La lista no está vinculada a las opiniones de los expertos, sino a los escritores por los que más estaban apostando los jugadores online. Esto es, aquellos que ellos creían que iban a tener más posibilidades y les daban más probabilidades de premio. En The New York Times hicieron una recopilación de los nombres que se posicionaban en ese listado y el de Gluck no estaba entre ellos.

La lista la encabezaba Ludmilla Ulitskaya, que era, como apuntaba el reportero del Times, «una escritora de Europea del Este que quizás no conozcas» (a pesar de lo mucho que vende en Rusia). Tras ella, el eterno favorito Ngugi wa Thiong’o, Maryse Condé, Margaret Atwood, Anne Carson, Haruki Murakami, Javier Marías y Ko Un.

El Nobel de Literatura de este año era, como parece que lo han sido todos los de los últimos años, complicado. La crisis del coronavirus había hecho, como con todo, que este fuese un año raro, pero esa no era la única situación complicada que el premio enfocaba.

El año pasado, se entregaron los Nobel de Literatura de dos años, después de dejar un año en espera por culpa del escándalo que había lastrado a la Academia Sueca. Olga Tokarczuk se hizo con el de 2018 y Peter Handke con el de 2019, pero este reparto de premios solo aumentó los problemas de reputación del premio.

Las expectativas eran que ese año la Academia apostase por una mayor diversidad y, aunque el premio a Tokarczuk lo era (la Academia ha infravalorado durante décadas a las escritoras), los premios seguían siendo demasiado europeo-céntricos. Si a eso se sumaba que Handke es un escritor complicado desde el punto de vista político, se comprende todavía mejor cómo la Academia Sueca se metió todavía más en una camisa de once varas.

Foto e ilustración | Premio Nobel

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