Penguin es una referencia en muchas cosas, desde las ediciones de bolsillo baratas pero cool (su diseño es ya un clásico y es motivo hasta para tazas literarias) hasta descubrimiento de autores nuevos. Pero posiblemente una de las cosas que mejor hagan es la publicación de clásicos para el público contemporáneo. En vez de lanzarse a hacer colecciones muy académicas, cuentan con series de precios muy populares u otras con un diseño tan cuidado como si fuesen lanzamientos que quieren hacerse con un nuevo mercado. La editorial ha lanzado en su colección Penguin Essentials varios nuevos títulos a mediados de agosto y el diseño de sus portadas es destacable.

En esta ocasión, Penguin ha lanzado clásicos modernos, de autores más o menos cercanos en el tiempo, y con unas portadas igualmente modernas. Las portadas están firmadas por artistas contemporáneos (lo que es una gran mejora frente a la habitual decisión de ilustrar los clásicos con algún cuadro o una imagen retro).

Según explica a un medio especializado británico Richard Bravery, diseñador senior en Penguin, toda esta inversión en buen diseño tiene una razón de ser. «Nuestra aproximación es diferente a la de las series de clásicos, intentamos llevar estos libros a una nueva audiencia por lo que usamos a artistas contemporáneos de todo el mundo y casi los tratamos como si fuesen nuevos títulos», señala.Por ejemplo, uno de los libros tiene una portada diseñada por una artista australiana que trabaja sobre cristal y que tuvo que hacer varias imágenes para conseguir la final. El efecto es, en general, el de estar ante un trabajo especialmente cuidado y ante unos libros que no son solo clásicos.

Vía (e imágenes) Flavorwire