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La novela negra, o la novela policíaca, nórdica vive en los últimos años un auténtico boom: todas las editoriales se han hecho con alguno de esos títulos, o han fichado a alguno de esos autores, que escriben sobre asesinatos en los tan tranquilos países nórdicos, con su naturaleza impactante, sus bajas temperaturas y sus escenarios tan distintos a lo que estamos acostumbrados a ver. Auður Ava Ólafsdóttir  es una de las escritoras islandesas más populares en España (sus libros son un habitual en las mesas de novedades), aunque sus novelas no tienen nada que ver con las historias policíacas. En su última novela, sin embargo, un personaje sí tiene mucho que ver con la producción nórdica de novela negra y nos permite descubrir cuáles son todos los clichés de las novelas policíacas que llegan del norte de Europa.

Perla es uno de los personajes que rodean a María, la protagonista de La excepción, la última novela en llegar a España de Ólafsdóttir. En la noche de Fin de Año, el marido de María decide dejarla, porque se ha enamorado de su socio y compañero de trabajo. María no consigue entender muy bien qué ha pasado y, para complicar las cosas, aparece su desconocido padre biológico y llega una carta desde el extranjero con una respuesta a una petición de hace mucho tiempo que hace todo más difícil. Perla es su vecina, una mujer «enana», como ella misma se define, consejera matrimonial y escritora. Y en esta última faceta – aunque a ella le gustaría escribir sus propias y diferentes obras – es en realidad la autora en la sombra de un popular escritor de novela negra islandés. 

Sus conversaciones con María están llenas de referencias a su trabajo escribiendo novela por encargo y así podemos descubrir (de la boca de quien la escribe) cuáles son los clichés de las novelas negras nórdicas.

«Después de un asesinato y de la primera escena de naturaleza islandesa viene la primera parte del problema familiar junto con la primera pista falsa; después, la escena de naturaleza islandesa y la segunda parte del problema familiar, junto con la pista falsa número dos; luego se desarrolla más el priblema familiar y aparece la primera pista verdadera; entonces viene la escena de naturaleza islandesa número tres y la pista falsa número dos; después se sigue con el problema familiar y la pista verdadera número tres; finalmente la solución al enigmático asesinato junto con una solución provisoria al problema familiar; y para el final, la escena de naturaleza islandesa número cuatro».

Perla también quiere ser imaginativa en los problemas familiares típicos de los protagonistas de este tipo de novelas, aunque le cuesta convencer al escritor que firma las novelas.

«Por lo general, los hijos del investigador criminal tienen problemas de adicción a las drogas, pero para cambiar el patrón me decanté porque su hijo tuviera dislexia y déficit de atención».

E igualmente importa la traducción al exterior. Perla piensa en cómo se titularán los libros cuando lleguen a otras lenguas y si el título será atractivo en esos idiomas, así como en las cosas que pueden gustar a los lectores extranjeros. De hecho, estaba «intentando introducir alguna novedad acerca de la comida», ya que el investigador siempre está comiendo «en cualquier garito» cuando le llegan los avisos policiales. «Café negro y tostadas, a veces para el almuerzo del mediodía; una sopa de espárragos o cabeza de cordero ahumada». Perla quiere añadir platos complejos con chocolate. «Le he dicho», a su escritor, «tienes que hacerlo pensando en el mercado alemán».

Foto Bryan Pocius